Estafas de clasificados que circulan ahora mismo

Estafas de clasificados que circulan ahora mismo

Casi todas las estafas en los clasificados cuentan la misma historia: la urgencia. El mensaje llega con un motivo para darse prisa -un mensajero ya reservado, un pago ya enviado, un comprador que ya está de camino- y todo el truco depende de que actúes antes de pensar. Las tácticas cambian cada año, pero esa forma no cambia nunca, y en cuanto aprendes a reconocerla, la mayoría se desmontan en los dos primeros mensajes.

El final del verano es temporada alta para quienes manejan estos guiones. Las vacaciones hacen que media ciudad esté fuera de casa, contestando mensajes desde el móvil en alguna cola. La temporada de mudanzas hace que miles de vendedores tengan prisa por vaciar un piso antes de fin de mes. Las dos cosas llevan a la gente a decir que sí a algo que un martes cualquiera pondría en duda.

Esto es lo que circula ahora mismo, descrito tal y como te va a llegar a la bandeja de entrada y no como un consejo genérico, junto con el puñado de hábitos que, sin hacer ruido, acaban con casi todo esto.

La captura de pantalla de un pago falso

Es, con diferencia, la estafa más habitual del lado del vendedor. El comprador dice que ya ha enviado el dinero y lo demuestra con una captura: la confirmación de una app bancaria, el justificante de una transferencia instantánea, el aviso de una app de pagos. Parece auténtica porque está pensada para parecerlo -existen apps y plantillas cuyo único propósito es generar justificantes falsos creíbles, y en cualquier caso una captura de pantalla se edita en segundos.

A continuación llega la presión: el comprador está en tu puerta, la transferencia está «en proceso», el banco «va lento los fines de semana», y querría llevarse el artículo ya. La defensa es una sola regla que nunca necesita excepciones. Una captura de pantalla no es un pago. El dinero que ha llegado es el que ves con tus propios ojos en tu propia app bancaria, en tu propia cuenta. Hasta entonces el artículo no sale de tus manos, y ninguna impaciencia en la puerta de tu casa cambia eso.

El sobrepago y la devolución

Un comprador envía más del precio pedido -por error, dice, o porque incluyó el gasto de envío- y te pide que le devuelvas la diferencia. El pago original es un cheque que acabará rebotando, una transferencia reversible o una tarjeta robada. Se confirma el tiempo justo para parecer real, tú devuelves la diferencia de tu propio bolsillo, y días después el pago original desaparece de tu cuenta.

La devolución es el objetivo real de la estafa; el artículo suele ser solo un extra. Nadie paga de más a un desconocido por un sofá de segunda mano sin motivo, así que trata cualquier sobrepago como una señal de alarma en sí misma, no como un golpe de suerte. Si llega dinero que no esperabas, lo correcto es rechazar la venta y dejar que sea el propio remitente quien lo revierta a través de su banco, nunca devolver tú el efectivo.

«Ya envío a mi propio mensajero a recogerlo»

Publicaste el artículo solo para recogida local, y alguien te ofrece un poco más a cambio de que sea su propio mensajero quien lo recoja. A veces la excusa es que está de vacaciones, que lo compra para un familiar o que se muda el mes que viene. Suena considerado. Lo que hace en realidad es eliminar la única parte de la transacción donde una estafa es difícil de montar: una persona delante de ti, entregándote un dinero que puedes contar.

En cuanto un conductor desconocido tiene el artículo, el pago se revierte, la cuenta desaparece y no queda nadie a quien llamar. Si anunciaste recogida local, que siga siendo local, y dilo en el propio anuncio en lugar de negociarlo por mensaje -nuestra guía para vender muebles con recogida local explica cómo dejar esas condiciones lo bastante claras como para que nadie intente reabrirlas. Si quieres enviarlo, hazlo en tus propios términos, con tu propio mensajero, y solo después de que el dinero haya llegado de verdad.

El código de verificación que no tiene nada que ver con tu artículo

Un comprador dice que ya lo han timado antes y que quiere confirmar que eres una persona real. Te avisa de que va a enviarte un código de seis dígitos al móvil; ¿se lo puedes leer en voz alta? El código es real. Lo que no es real es que confirme nada sobre ti -es el segundo factor de una cuenta que se está creando o tomando a tu nombre, y eres tú quien lo está autorizando.

No existe una versión legítima de esta petición. Ningún comprador, ninguna plataforma y ningún banco necesita que le leas un código que ha llegado a tu teléfono, y quien te lo pide te está diciendo exactamente lo que está haciendo. Lo mismo vale para cualquier intento de mover la conversación a una app de mensajería «para verificarte» y luego pedirte que pulses un enlace e inicies sesión en algún sitio.

Escanea esto para cobrar

La variante más reciente llega en forma de imagen. En lugar de un enlace, el comprador envía un código QR, o una página de «confirmación de pago» a la que se llega escaneando uno, y ese código te lleva a algo que parece tu banco o la propia plataforma. Los códigos QR falsos se han convertido en una de las tácticas de fraude que más rápido crecen, precisamente porque un cuadrado de puntos no te da nada que inspeccionar -no puedes mirar un código QR y pensar «ese dominio no es el correcto».

Lo que hay que interiorizar es la dirección en la que va el dinero. Cobrar nunca exige escanear nada, iniciar sesión en ningún sitio, introducir los datos de una tarjeta o aprobar un pago. Cualquier proceso que le pida a un vendedor que autorice algo para poder cobrar no es un proceso de pago, es una retirada de tu cuenta disfrazada de otra cosa. Si tienes dudas, ciérralo y abre tú mismo tu app bancaria, escribiendo la dirección o usando la aplicación que ya tienes instalada.

El comprador que devuelve un artículo distinto

Esta apunta a vendedores de cualquier cosa valiosa y de tamaño reducido. El comprador revisa el artículo en la recogida, queda satisfecho, paga y se va -y vuelve al día siguiente diciendo que está roto, con fotos incluidas. Las fotos muestran un artículo dañado que no es exactamente el tuyo: un número de serie distinto, otros arañazos, a veces incluso otro modelo. Quiere que le devuelvas el dinero y te entregará el artículo roto.

Las fotos y el momento en que se toman son toda la defensa que necesitas. Haz fotos claras del artículo, incluido cualquier número de serie, el mismo día en que sale de tus manos, y conserva los mensajes en los que el comprador confirma que lo revisó y quedó conforme. Los hábitos de nuestra guía para tomar fotos de anuncios que venden aquí rinden el doble, porque un anuncio que documentó el estado real con honestidad es también el registro que te protege después.

Lo que les está pasando a los compradores

A los compradores les toca un menú distinto, y la puerta de entrada casi siempre es una señal o depósito. El artículo aparece muy por debajo de su valor de mercado, hay una supuesta cola de interesados, y el vendedor te lo reserva si envías ya una pequeña cantidad. El artículo no existe. El anuncio se copió de otro sitio, las fotos vienen de un anuncio real de hace meses, y lo único que se está vendiendo en realidad es el depósito.

La regla que elimina esta categoría entera es negarte a enviar dinero antes de ver el artículo. Si el artículo es real, su dueño puede mandarte una foto en la posición que tú le indiques, junto al periódico de hoy o a un papel con su nombre escrito. Un vendedor que no quiere hacer algo que le cuesta quince segundos te está diciendo que el artículo no está en esa habitación. Nuestra lista de comprobación de seguridad para compradores y vendedores desarrolla estas reglas básicas con más detalle.

Precios que están intentando decirte algo

Los descuentos enormes le hacen mucho trabajo al estafador porque cortocircuitan la parte de tu cerebro que hace preguntas. Un bolso de diseño a un tercio de su precio, un móvil de gama alta a mitad de precio, tres consolas idénticas y precintadas de un vendedor sin historial -en todos los casos, el precio está haciendo algo que un precio no debería hacer. A veces la mercancía es falsificada, a veces es robada, y quien se queda con un objeto robado tiene un problema caro aunque haya pagado de buena fe.

Conocer el rango de precio real de un artículo es la protección más barata que existe, y es exactamente la misma tarea que hace cualquier buen vendedor -nuestra guía para poner precio a artículos usados que de verdad se venden muestra cómo establecer ese rango en pocos minutos. Si un precio queda muy por fuera de ese rango, la pregunta interesante no es «qué ganga» sino «qué se está ocultando».

Categorías en las que conviene ir más despacio

Algunas compras merecen más que las comprobaciones estándar simplemente porque el dinero en juego hace que le compense el tiempo a un estafador. Los móviles y los portátiles pueden estar bloqueados a una cuenta, en una lista negra tras una denuncia por robo, o reseteados para parecer sanos mientras ocultan una batería que ya no aguanta, y una demostración de dos minutos no va a revelar nada de eso. Seguir nuestras guías para comprar electrónica de segunda mano de forma segura y para comprar móviles usados sin arrepentirte lleva más tiempo que confiar en un vendedor simpático, y cuesta mucho menos.

Los vehículos son la otra categoría donde las estafas son antiguas, están muy rodadas y salen caras. Los depósitos por un coche que no es de quien lo vende, los papeles que no coinciden con el vehículo y la financiación pendiente ligada a la matrícula son cosas habituales, y un coche suele ser lo más caro que alguien le compra jamás a un desconocido. Nuestra guía para comprar un coche de segunda mano sin arrepentirte repasa las comprobaciones de papeleo que atrapan la mayoría de estos casos antes de que se mueva un solo euro.

Los hábitos que acaban con casi todo esto

Casi todas las estafas de este artículo mueren frente a cuatro hábitos sencillos. Mantén la conversación dentro de la plataforma, donde queda constancia. Queda en un lugar público y de día, y lleva a alguien contigo si el artículo es valioso. Confirma que el dinero ha llegado a tu propia cuenta, en tu propia app, antes de entregar el artículo. Y nunca envíes un código, ni pulses un enlace de pago, ni escanees un código QR que te haya dado la otra persona.

El quinto hábito es el que más cuesta: estar dispuesto a parecer un poco maleducado. Todos estos guiones dependen de que no quieras parecer desconfiado o difícil ante alguien que se muestra amable. Un comprador real esperará una hora a que se confirme una transferencia. Un vendedor real enviará una foto más. Si alguien reacciona mal ante una precaución normal, esa reacción es la información más útil que vas a conseguir en todo el día, y retirarte no te cuesta nada más que una venta.

Si ya ha salido algo mal

Actúa deprisa y en el orden correcto. Contacta primero con tu banco o con el proveedor del pago, porque el margen para revertir una operación se mide en horas, no en días. Denuncia la cuenta a la plataforma para que retiren el anuncio y el perfil antes de que otra persona le responda. Después, denúncialo a la policía o al servicio de denuncia de fraude de tu país -no porque un solo caso suela recuperarse, sino porque son los patrones los que hacen caer redes enteras, y tu denuncia rara vez es la única.

Guarda todo mientras lo haces: los mensajes, el nombre del perfil, el número de teléfono, la referencia del pago, las capturas que te enviaron. No borres la conversación por vergüenza, y no te enfrentes tú mismo a la persona. Y no dejes que una mala experiencia te convenza de que todo el mercado es inseguro -nuestro artículo sobre si vender a través de clasificados es seguro pone el riesgo real en su justa medida.

Una rutina de dos minutos antes de tu próxima venta

Lee el perfil y el historial de mensajes antes de leer la oferta. Haz una pregunta concreta sobre el artículo que un anuncio copiado no podría responder. Acuerda por escrito, dentro de la plataforma, el lugar de encuentro y la forma de pago antes de que nadie se desplace. Comprueba el dinero en tu propia cuenta, no en una captura de la suya. Si algo de esta secuencia se salta, se resiste o se apresura, para y deja escapar el trato.

En un mercado como Advertigo, donde publicar un anuncio es gratis, la venta que rechazas esta semana no te cuesta más que unos pocos días -y todo el modelo de negocio de una estafa se basa en que no vas a dedicar esos dos minutos. Dedícalos, y los mensajes diseñados para meterte prisa simplemente dejan de funcionar. Para profundizar en la redacción que atrae a compradores serios desde el principio, consulta nuestra guía para publicar anuncios clasificados que reciben respuestas.

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